“Por fin, trató de imaginar a esa hermanita suya convertida
ya en mujer con el correr del tiempo, pero conservando, en su plena madurez, el
corazón sencillo y tierno de la infancia”.
Alicia en el País de
las maravillas,
Lewis Carroll
“(…) Nadie está nunca contento donde está –dijo el gardaagujas.
(…) Sólo los niños saben lo que buscan –dijo el principito-. Pierden tiempo por
una muñeca de trapo y la muñeca se transforma en algo muy importante, y si se
les quita la muñeca, lloran….”
(…) Los hombres –dijo el principito- se encierran en los
rápidos pero no saben lo que buscan. Entonces se agitan y dan vuelta… Sin
embargo podría encontrarse en una sola rosa o en un poco de agua…. Los ojos
están ciegos. Es necesario buscar con el corazón.”
El principito,
Antoine De
Saint-Exupéry
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El 12 de Agosto,
como todos los años, a partir de 1991, se lleva a cabo mi Celebración de Vida: “La
felicidad de estar vivos”. Es una fecha especial, para uno, por lo menos
para mí, en donde no doy tanta importancia al festejo externo, materialista,
visible, encarnado en nuestras infancias como grandes cumpleaños, con payasos,
magos, salita de juegos, invitación de todo el curso, encuentro con viejos
conocidos, familiares: Toda una celebración. (Idea de un adulto “inquisidor”).
No es que esté
mal, festejar un cumpleaños típico, de esa forma. Para nada….. Pero a medida
que se acerca la fecha del 12 de agosto, me pongo memorioso, melancólico por
momentos, y muy feliz de ser lo que soy,
y lo que el Mundo hizo de mí. (Desde que pasé la raya de los 18, esta
sensación se hizo compañera mía, una vez por año).

En esta carrera a las 24 hs. del día
12 de Agosto, muchas imágenes de la infancia recorren insensatamente por toda
mi cabeza, que tiene miedo de explotar. En simples palabras, uno se pone más
sensible frente a la Vida, frente a lo cotidiano. Uno se exorciza, y empieza a
ver su vida como espectador, dejando la persona actuante, reflexionando….
En esta metamorfosis, de espacio, Uno
se aleja de su cuerpo, para hacer un recorrido fugaz ante la gran carretera de
la vida pasada, llamada muchas veces: Biografía. En este viaje con ayuda de
ciertos elementos, llegué a la “Problemática de la Infancia. ¿Por qué problemática?
.
Porque cuando uno es adulto, empieza a complicar la simpleza, desconfiar
de la bondad, mirar con ojos prejuiciosos todos los aspectos, que se posen ante
nuestra vida. Y lentamente vamos sufriendo aquélla transformación, mutilación
del niño interior, que se va apagando lentamente por el viento frío y cortante
de la Adultez. (Idea de un niño “encarcelado”)
Para emprender
este viaje, me encontré con dos grandes libros, que debo admitir que no los he
leído nunca, hasta hace menos de tres días. Ellos son: Alicia y el Principito.
Dos grandes compañeros, que se
complementan, y han pasado por una aventura admirable, que dejó a cada una de
las generaciones, grandes lecciones:
-Parecería
raro, darle razón a un niño.
-Parecería raro, tomar al niño
como ejemplo ante los adultos.
-Parecería raro, que el niño
alumno, sea el maestro que enseñe a los adultos el valor de la vida, y cómo
vivir EN ella. (no DE ella).
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Es aquí dónde está
mi gran preocupación, donde está el fundamento de este escrito, donde está el
por qué tomarme más de dos horas para escribir esto, en vez de prepararme para
el Gran Ritual. Pocos comprenderán la importancia de este escrito, Sólo los de
buen corazón, sólo los “Niños Dormidos” podrán comprender este veredicto. Para
muchos otros, será puro “parraferío”, dirán que estoy loco, o que soy un
descolocado, por dar lugar a estos pensamientos.
Pero no importa. Yo escribo para liberarme, para dejar eterna una idea…..
No sé para quién
escribo, pero sé el por qué escribo. Y eso ya es mucho…..
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A modo de conclusión,
no dejemos que el Tiempo mutile nuestros sentimientos más primitivos. No
olvidemos que también fuimos niños, que también jugábamos y nos enamorábamos de
la simpleza de las cosas. La imaginación fue una gran compañía para nuestra
infancia. La razón, no existía. El corazón era libre de elección y afecto. No
desconfiábamos, no especulábamos, no engañábamos..
A un paso de los 21 años, le tengo
miedo al Tiempo. Aquella infancia que nos gestó, con personajes imaginarios,
con países maravillosos, con amigos invisibles, con pelotas de papel, bolitas de vidrio, cuentos narrados cada noche
antes de ir a dormir, con abuelas “estiradoras” de cachetes y banqueras de
golosinas, ositos de peluche a los que les contábamos nuestros más íntimos
secretos, amores platónicos, y un sin fin de acciones, circunstancias,
elementos que hicieron de nuestra infancia, lo imprescindible para ser lo que
somos ahora.
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Para no ahogarme en la melancolía del
pasado, quiero decir:
No está mal, salvar al niño interno que los garrotes de la adultez escondieron.
No está mal, llorar por lo que nos fue arrebatado.
-como aquella pelota de lana, adueñada
por el Coloradito de pre-escolar.
No está mal, ser sincero con los sentimientos.
-como cuando llenábamos de besos a
nuestros padres, cuando nos pasaban a buscar por el cole.
No está mal, dejar caer lágrimas al precipicio del mundo
exterior.
-como cuando extrañábamos a mamá, el
primer día de clases.
No está mal, dibujar paisajes nuevos para descubrir,
-como cuando trazábamos garabatos en
las paredes con ausencia de color, con ausencia de vida………
Razonar la vida,
proyectar la vida, es la forma más segura de vivirla, según dicen…. Pero también
así, creando tantas precauciones, preocupaciones, miedos y esperando
frustraciones:
-lo más tierno, se endurece,
-lo más lindo, pierde su belleza,
-lo más puro, se hace artificial……
Nunca dejemos de
soñar,
Nunca dejemos de intentar,
Nunca dejemos de disfrutar,
Nunca dejemos de jugar……..
No son planteos de
Loco, de Liberal o de Anarquista. Es una forma de vivir la vida, es una forma
de pensarla, y hacerla un poco más interesante, duradera, y por sobre todo
divertida.
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Mañana seguramente, mil pensamientos más inundarán mi cabeza……….
Si pudiste, leer este renglón, habiendo leídos todos los anteriores, te
felicito, sos paciente, sensible y por sobre todo no te apresura llegar al
final. De eso se trata la vida, de no
apresurarse al final, de vivir del Vivir……
“Que nadie, nadie, despierte al niño déjenlo que siga soñando felicidaddestruyendo trapos de lustraralejándose de la maldad. Se ríe el niño dormidoquizás se sienta gorrión esta vezjugueteando inquieto en los jardines de un lugarque jamás despierto encontrará”.
Plegaria para un
niño dormido – Almendra – Spinetta.
Escrito con la sinceridad y la
sensibilidad de mi Infante Corazón….
Ezequiel C. Bilbao
11/08/2012